martes, 31 de marzo de 2009

NOTA IMPORTANTE

Todos los alumnos, Dr. Morales(catedratico) y Hugo Taracena(auxiliar)Están Invitados a participar en este foro, para postear opiniones, datos o preguntas y temas de discusión sobre el tema "Incidencia Criminal en Guatemala".

Esperamos su participación ya que se darán puntos extras en el examen a realizar sobre dicho tema.
Nota: Tengase en cuenta que solo serán validos los posts que aporten algo interesante al tema, y no aquellos que carezcan de sentido.

1 comentario:

  1. Las maras
    El fenómeno de las pandillas juveniles
    o maras es muy complejo y abarca
    una gran variedad de matices y situaciones,
    pues se trata de una denominación
    equívoca. Para entenderlas es fundamental
    diferenciar a las pandillas juveniles
    delictivas de aquellas que no lo son.29
    En este apartado se trata principalmente
    de grupos con características de pandillas
    delictivas. En ambos casos, estos
    grupos construyen su propio universo,
    identidad, reglas y códigos de conducta.
    La proliferación de las “maras” se da en
    los núcleos urbanos, particularmente en
    la ciudad capital, donde existen más de
    90 pandillas que actúan en 13 zonas y
    cuentan con cerca de 10.000 integrantes
    activos30 . A estas habría que añadir las
    que actúan en diversas zonas de los municipios
    de Mixco, Villa Nueva y
    Chinaultla. En algunas comunidades al
    sur de la capital la violencia de las maras
    empezó desde el momento en que esas
    comunidades empezaron a existir, entre
    los años 1983-84. En las colonias de la
    zona norte surgieron varias pandillas, con
    grandes dosis de agresividad, entre finales
    de los años 80 y principios de los 90.
    En los pueblos periurbanos su presencia,
    bajo la evidente influencia de las pandillas
    de la misma ciudad31 , es más reciente.
    Una de las acciones más visibles de
    estas pandillas son las peleas entre ellas,
    generalmente en defensa del territorio
    que cada una considera inviolable. Estas
    peleas terminan a menudo con heridos
    y, de vez en cuando, con muertos.
    Cuando el enfrentamiento se da entre
    jóvenes pandilleros de la misma comunidad,
    a veces se proyecta a las familias
    a las que pertenecen esos muchachos y
    muchachas, lo cual aumenta los resentimientos,
    la desconfianza y la desunión
    en la comunidad.
    En las zonas urbano-marginales la
    desintegración familiar, la falta de atención
    y de orientación de los hijos, y el
    hecho de vivir cada día bajo el acoso de
    la pobreza constituyen circunstancias
    propicias para que los jóvenes ingresen
    a las pandillas. En otras palabras, los
    jóvenes que viven en estos lugares son
    más proclives a formar parte de lo que
    se ha denominado la “subcultura” urbana
    de la violencia, sin que esto signifique
    que todos ellos terminen siendo delincuentes.
    Esto significa que los factores
    sociales, económicos y culturales de
    riesgo se encuentran allí más presentes
    que en otras partes, como en los condominios
    de clase alta o las colonias de clase
    media.
    El perfil del “marero” medio es un
    joven menor de 20 años, nacido y crecido
    en la ciudad, con algún grado de educación,
    perteneciente a familias pobres
    de la clase trabajadora y las capas medias
    empobrecidas; que usa drogas habitualmente
    y roba para poder conseguirlas;
    procede de familias desintegradas,
    con padres o padrastros violentos, alcohólicos
    e incomunicativos, con malas
    experiencias escolares. Un rasgo decisivo
    para entender su psicología es que la
    mayoría siente que no tiene futuro.32
    Desde mediados de los años noventas
    algunas nuevas tendencias han marcado
    el desarrollo de estas pandillas.33 Por
    ejemplo, antes eran organizaciones predominantemente
    masculinas; ahora, un
    creciente número de muchachas han pasado
    a integrarlas, ya sea impulsadas por
    los mismos motivos que los varones o
    por una relación estrecha con algún
    miembro. El grado de participación e
    identificación con el grupo varía entre sus
    miembros. Algunos participan permanentemente
    y otros solo en algunas acciones.
    Las maras predominan en las
    denominadas “bolsas urbanas de pobreza”.
    En los últimos años las pandillas
    juveniles se han entrecruzado con los
    niños de la calle.34 Anteriormente los dos
    se diferenciaban por sus distintos modos
    de operar y vivir: a diferencia de los niños
    de la calle, los miembros de las pandillas
    delictivas solían mantener algún
    vínculo familiar, regresaban a sus casas
    y se identificaban con una red de mareros
    numerosa y geográficamente extensa.
    Ahora el contacto entre ambos grupos
    se produce en espacios y actividades
    compartidos: uno es el consumo del
    “crack”, droga cuyo uso va en aumento
    entre los jóvenes; otro son los encuentros
    en los centros preventivos del sistema
    penitenciario. Las maras como grupos
    fuertes y numerosos, con estructuras
    jerárquicas, son objeto de admiración
    de los niños de la calle. El perfil del pandillero
    tiene una doble cara: por una parte,
    es la víctima del ambiente que lo rodea,
    necesitado de identidad y de desarrollar
    lazos de camaradería y complicidad
    y es vulnerable a adicciones
    euforizantes y alucinatorias que le permiten
    olvidar por momentos que es un
    individuo marginal, un adulto sin futuro.
    Por la otra, es un temible agresor, orgulloso
    de su fama de rebelde y de delincuente,
    con actitudes violentas incluso
    contra los mismos integrantes del grupo.
    Estos jóvenes se ven en la necesidad
    de adquirir identidad de grupo y de
    establecer lazos de camaradería que les
    ayuden a crear “un espacio de referencia
    del que normalmente carecen dentro de
    su familia”.35
    Fuente: Guatemala la fuerza incluyente del desarrollo humano
    Reporte desarrollo humano PNUD año 2000

    http://hdr.undp.org/en/reports/nationalreports/latinamericathecaribbean/guatemala/name,3000,en.html

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